Potenciar la autoestima
La autoestima es la seguridad interior que brota al sentir que lo que hacemos es valioso y que somos merecedores de la felicidad.
La autoestima es ser conscientes de que somos competentes para enfrentarnos a los desafíos básicos de la vida y de que somos merecedores de la felicidad.
Esto está compuesto por dos ideas básicas: 1) confianza en uno mismo; es decir, confianza en nuestra capacidad de pensar, aprender, elegir y tomar las decisiones adecuadas, y 2) respeto por uno mismo; es decir, confianza en nuestro derecho a ser felices. Confianza en que los logros, el éxito, la amistad, el respeto, el amor y la satisfacción personal son adecuados para nosotros.
Vivir conscientemente es respetar la realidad sin evadirse ni negarla, estar presente en lo que hacemos mientras lo hacemos, intentar comprender todo lo que concierne a nuestros intereses, nuestros valores y nuestros objetivos y ser consciente tanto del mundo exterior como del propio mundo interior.
Aceptarse es comprender y experimentar, sin negarlos ni rechazarlos, nuestros verdaderos pensamientos, emociones y acciones.
Ser responsable de la propia vida es reconocer que somos los autores de nuestras decisiones y nuestras acciones.
Afirmarse empieza con el acto de ejercer la conciencia, de darse cuenta de las cosas y de pensar. Si no nos enfrentamos a este desafío, dañamos nuestra autoestima.
Vivir con determinación requiere disciplina y el coraje de respetar los propios valores y objetivos, con o sin el apoyo de los demás.
Vivir con integridad es tener principios de conducta a los que nos mantengamos fieles en nuestras acciones; ser congruentes entre lo que sabemos, lo que profesamos y lo que hacemos; mantener las promesas y respetar los compromisos.
La autoestima reside en el centro de nuestro ser. Es como el orgullo de ser aquello en lo que hemos decidido convertirnos.
IMANOL DOMINGUEZ
ENTRENADOR DEL EQUIPO JUVENIL
LABASTIDA-ATENEA



























