El arte de jugar…..(Parte 3 de 7)
Por JOTA ARREGUI.
“Estrategia ofensiva” VS “Estrategia deportiva”
El más antibélico Sun Tzu indica que someter al enemigo sin luchar es la suprema excelencia.
De esta forma indica que mediante estrategias ofensivas no físicas (como crear desconfianza entre aliados y estrategias políticas) es como se deben conseguir las victorias. Es decir vencer sin llegar a luchar. Si no se puede conseguir los siguiente es atacar a los ejércitos enemigos, y si eso no es posible, atacar sus ciudades (último recurso).
De su lectura, evidentemente deducimos, en nuestro símil deportivo, que nuestro enfrentamiento es inevitable y menos mal. Y ese es el punto de lectura que más nos puede aportar.
Según Sun Tzu hay tres formas de que un soberano lleve a un ejercito a la derrota. Desequilibrándolo (enviarlo a luchar cuando no debe avanzar o al revés). Interfiriendo en la administración militar si ignora sus contenidos. E interfiriendo en la dirección de la lucha, ignorando los problemas del mando. Todo esto generar dudas y perplejidad en los oficiales.
Un ejército confuso lleva a la victoria del contrario.
Por otra parte hay cinco casos en los que nos puede acercar a la victoria:
• El que sabe cuando puede luchar y cuando no, saldrá victorioso.
• El que comprende cómo luchar, de acuerdo con las fuerzas del adversario, saldrá victorioso.
• Aquél cuyas filas estén unidas en un propósito, saldrá victorioso.
• El que está bien preparado y descansa a la espera de un enemigo que no esté bien preparado, saldrá victorioso.
• Aquel cuyos generales son capaces y no sufren interferencias por parte de su soberano, saldrá victorioso.
Es en estos cinco puntos en los que se conoce el camino a la victoria.
Actualmente y a nivel deportivo, en infinidad de ocasiones hemos oído eso de que el vestuario es un “santuario”. Hemos oído que las labores del entrenador no deben venir determinadas por los directivos desde el despacho. Que los presidentes, Manager y todas las figuras que no participan de una manera directa en el juego, deben intentar no interferir en las actuaciones de los técnicos y jugadores. Cuando lo hacen, en la mayoría de los casos lo único que consiguen en “confundir” a los técnicos y a los jugadores. Al no vivir el día a día, ni conocen el contenido del trabajo, ni la estructura de mando de una plantilla. Y como ya apunta Sun-Tzu, Un ejército confuso lleva a la victoria del contrario.
Un entrenador en nuestras categorías debe intentar conocer al 100% el estado de su plantilla, pero también conocer la plantilla contraria y su concepto del juego.
Con estos datos sabrá si está preparado para adoptar una estrategia más o menos ofensiva, ya que comprenderá como plantear el partido en función propia y del rival.
Una plantilla, formada por técnicos y jugadores deben estar unidos por un propósito común, más allá de propósitos personales. Un objetivo claro y alcanzable que los guíe.
El equipo, tanto desde el banquillo, como en el interior del terreno de juego, debe controlar los tiempos del partido y esperar que el rival no esté preparado. ¿Cuántos goles se consiguen por superioridades y cuántos se encajan por inferioridaes?
Este trabajo se debe trasladar mediante una cadena de valor en toda la estructura del club.
Los directivos deben auditar, pero nunca interferir en el trabajo de los técnicos, algo que exige una formación mutua.
Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado. Si eres ignorante de tu enemigo pero te conoces a ti mismo, tus oportunidades de ganar o perder son las mismas. Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en cada batalla.
Continuará……..



























